En la medida que el mundo sea un rompecabezas en el que coexisten estados nación, estados fallidos y estados colapsados el contenido y concepción de las confrontaciones se alejan de la guerra tradicional para ingresar en los linderos de la asimetría. La evidencia recabada en 100 conflictos que estallaron a finales del siglo pasado y continúan en este siglo indica que las guerras asimétricas han sustituido desplazado las concepciones convencionales de la guerra. Así los grupos disidentes y extremistas dentro de un estado nación recurren al enfrentamiento constante por vías distintas a las de la confrontación armada organizada para minar las bases del poder del adversario que por lo general cuenta con mas recursos de poder que los protagonistas de las estrategias de guerras asimétricas. Las confrontaciones asimétricas han sido definidas por la Corporación a las estrategias de guerra Rand como la fuente principal de inestabilidad política y de generación de amenazas a los estados nación consolidados en este siglo XXI. Operando en grupos pequeños y encubiertos, y sin tener un territorio soberano reconocido o una población que defender, los combatientes asimétricos pueden participar en actividades violentas y letales con mucho menos riesgo de verse totalmente abrumados por las represalias que un estado-nación podría enfrentar. Además, los muertos en acción pueden ser retratados como mártires y utilizados para reclutar más efectivos a la causa.