Viendo las cosas que están pasando en Venezuela, no dejo de recordar y darle toda la razón a las prevenciones que nos hacía tener nuestra abuela Emelina cuando nos advertía que había que tener mucho cuidado con quien uno se reuniera, porque “no hay cosa mas peligrosa en esta vida que las malas juntas”, decía ella. Y es tan cierta esa premonición que en el camino hemos visto quedarse a mas de uno, enredado en los casos mas insólitos. La historia está llena de personas decentes que fueron embarradas por esos pegostes que se les arriman buscando algo mas que buena sombra, sobre todo cuando se trata de un árbol con poder político.