A Maduro le está cayendo un aguacero que no amaina, a nivel internacional su credibilidad está por los suelos, internamente el descontento es enorme y para contener un poco la bola que montaña abajo amenaza con dejarlo en la calle, ha pisado el acelerador para pintar el mapa de rojo en las regionales del 21 de noviembre y así poder jugar con los resultados a su favor intentando disminuir los daños de la caída espectacular de legitimidad y confianza.