La ausencia de democracia es el mejor camino para fabricar miseria como lo prueban las crisis humanitarias de Cuba y Venezuela y las crisis económicas de Bolivia y Nicaragua. La concentración del poder, la ausencia de control y rendición de cuentas y la impunidad hacen que los datos económicos de los países sin democracia sean falsificados hasta que la miseria de los pueblos los desnuda. Usando sus crímenes como argumento, las dictaduras permanecen como sujetos de crédito y de ayudas internacionales, manipulando los pueblos que oprimen para obtener recursos que les permiten sostenerse.