En tres meses de gestión el Presidente de Perú Pedro Castillo ha dejado muy clara su pertenencia y dependencia al socialismo del siglo XXI o castrochavismo y la decisión de repetir el plan -ya aplicado en Bolivia- para destruir la “Nación Peruana” y suplantarla por un “estado plurinacional”, realizar expropiaciones comenzando con la “nacionalización de Camisea” e institucionalizar un “narcoestado” a partir de la producción de cocaína.