A pocos dias de un proceso electoral que pareciera ser mas racional que los últimos ejecutados, se mantiene el dilema de que se vote o no se vote; un dilema que nos viene atosigando desde que de manera intolerante, audaz, pero sin sentido, fue calificado el proceso electoral fraudulento, cuya corriente ha sido la constante desde que unos usurpadores de la conciencia del pueblo ignorante, muchos venezolanos asumiento la abstención como una fórmula política para enfrentar la crisis. Pero, lamentablente, quienes han propuesto la abstención, lo han hecho con un fundamento suposicional, que solo es posibe admitirol en la apreciación de la situación; jamás podremos conocer la verdad si no se produce un hecho.