El régimen enfermó letalmente a la sociedad venezolana. Durante veinte años se ha encargado de socavar sus bases y desarrollar un cáncer inoperable. Con esto, el régimen ha hecho de la sociedad venezolana toda una trinchera de guerra, y lleva los límites de la supervivencia al extremo, “legitimando” el delito. Ha cambiado el dicho y ha creado un lema para el socialismo del siglo XXI: ladrón, aunque no robe a ladrón, tiene cien años de perdón. Estos veinte años, por cierto, son ideales para que los criminólogos serios hagan sus más fructíferos aportes, ya que, en este país, nuestra humanidad está en cuidados intensivos sin el menor respeto a los valores básicos que la rigen.