Es la conclusión a qué arribamos en amena conversación con el doctor Esteban García Segura, uno de los adecos más discretos que he conocido, dado en saber lo más mínimo de Acción Democrática, cuya suerte angustia, porque históricamente está comprobado, que sigue siendo un sentimiento nacional, con la tragedia que quienes pudieron ser un “relevo dirigencial” se han convertido en unos sepultureros, rodeados de dolientes, a la espera del responso, mientras una especie de chamanes, a la luz de velas y humo de tabaco auscultan, los resultados electorales del pasado 21N y sus consecuencias en las organizaciones políticas.