La eterna discusión entre los que han querido forjar una diferencia irreconciliable entre liberalismo y democracia, viene dada porque conciben que el liberalismo por sí solo se reconoce en el principio de la libertad, y la democracia por sí sola se reconoce en el principio de la igualdad. Tal percepción no puede hacerse sin tener en cuenta quien nace primero, si nos remontamos a los griegos, la democracia es antigua, el liberalismo es moderno. Pero si nos referimos a la democracia de los modernos, entonces primero va el liberalismo y después la democracia.