El gigante está herido y hay muchos motivos para regodearse con su desgracia. La red social Facebook se halla otra vez envuelta en un escándalo que hace cuestionar sus métodos de trabajo, el uso que hace de la información personal de sus usuarios y hasta el inmenso poderío que ha alcanzado por encima de gobiernos, legislaciones locales y normas éticas. Nada nuevo en sus más de tres lustros de existencia.