Estamos en fechas donde la bondad, la harmonía, la solidaridad y la felicidad deberían inundar las casas de ese medio mundo que le importa un pimiento el otro medio. Pero la cantidad de canallas y bocachanclas con los que me he tropezado este año, sobre todo cerca de la orilla del mar, me lleva a firmar estas líneas con la ilusión de que mis reflexiones puedan ayudar a alguien en alguna ocasión.
Mi primera sugerencia, viéndolo ahora con un poco más de perspectiva, sería apretar más las teclas «Control Z». Pero no para recapacitar y frenar una reacción desmesurada ante este tipo de pelagambas, sino para pisar el acelerador a fondo y mandar a cada uno de ellos a tomar por… Ver Más