En diferentes latitudes, las navidades siempre han sido gastos, fiestas y regalos. También nos llevan a momentos de reflexión, introspección y decisión sobre los nuevos caminos. Pero… son otras las navidades del venezolano. En estos momentos, no se trata solo del dato económico, sino también del familiar, el más importante. El régimen acabó con el sector privado de la economía, tratando de reforzar el sector público al que, igualmente, destruyó. Este modelo ha llevado al país a un desempleo descomunal y una hiperinflación, dando como resultado una fatal y deliberada combinación que los Frankenstein del socialismo del siglo XXI han implementado con deliberada maldad para sojuzgarnos. La industria petrolera en el piso y, más abajo, nuestra calidad de vida. Son ya varios los períodos decembrinos de supervivencia, pero ahora, le ha tocado a las grandes mayorías que deben mirar, desde lejos, el escandaloso consumo de una ínfima minoría de enchufados derrochadores, en un contexto económico absolutamente artificial y efímero, aunque esa minoría no lo crea.