No es concebible que aun permanezca en el poder un régimen que ha destruido a Venezuela y que ha dado lugar al éxodo de siete millones de venezolanos, separados involuntariamente de sus hogares y familias, en busca de mejores condiciones de vida a causa de un régimen que se empeña en negárselas. Más que con sus propias fuerzas -notoriamente debilitadas- ha contado el régimen con un gran aliado para permanecer tanto tiempo en el poder: la errática acción política de una buena parte de sus adversarios. Pero ha llegado el momento de reflexionar, admitir, corregir y seguir.