Sí empezó todo en Venezuela: con la asamblea constituyente, todo se arreglaría de la noche a la mañana. Sólo había que darle oportunidad a una izquierda que denunciaba hasta el hastío la violación de los derechos humanos y se rasgaba las vestiduras si alguien osaba apenas a susurrar sobre un posible aumento de la gasolina. Se les dio el chance en unas elecciones limpias y transparentes. Hugo Chávez resultó el ganador y con muchísima paciencia y habilidad, fue tejiendo su programa totalitario favorecido por los altísimos precios del petróleo, persiguiendo y apresando a sus opositores, riéndose de la Constitución que prefabricó en 1999.