Son 23 años de retroceso, de mentiras, de crímenes de lesa humanidad, de torturas, de infamia y tratos crueles, de muerte, miseria, ignominia, de trampas, de injusticia generadora de impunidad para los usurpadores. De pérdida atroz de la calidad de vida, ruina del aparato productivo y del sistema de salud, de enseñamiento contra un pueblo que pronto encarnará la mayor diáspora del planeta. Se lo debemos a una revolución panfletaria que ha enriquecido a un grupete militar desviado de la Constitución, y a unos enchufados que, por un puñado de dólares, se vendieron y declinaron sus luchas.