Sobre la blanca arena, frente a una playa, yacía un sinnúmero de cuerpos inermes, algunos eran arrastrados por las olas en un ir y venir. Los sobrevivientes, apenas podían respirar. La dantesca imagen sumaba 180 cuerpos, entre hombres, mujeres y niños. Solo una tercera parte de los que llegaron a aquella zona desolada, fueron rescatados por un barco que pasaba por allí y llevados a Belice.