Fácilmente el 90% de la gente diría que China dominará al mundo, basándose en su rapidísimo crecimiento económico así como en la creciente agresividad con la que confronta al mundo para imponer sus intereses. Hay muchos indicadores, sin embargo, que sugieren que, como Japón en los años ochenta, China puede estar cerrando un ciclo de alto crecimiento y entrando en uno de estancamiento que lo va a debilitar política, militar y económicamente.