Mientras Maduro recicla su ramillete de promesas incumplidas años tras año, la ciudadanía venezolana se apresta a recibir unas navidades en las que solo se escucharán las campanas de la hiperinflación y de la crisis de servicios públicos. Es no solo inaudito, sino tremendamente cínico, que después de 22 años continuos de “revolución”, Maduro salga, otra vez, con el ritornelo de que “ahora sí vamos a remediar el drama de los apagones y de las fallas de los acueductos”. ¡Puras mentiras!