Puede que Chile, como dice Cristián Warnken, sea capaz de improvisar en momentos difíciles, y que ese talento de crear soluciones de emergencia explique que sea tierra de poetas. Quizás tenga razón, pero no quedo convencido, algo me salta por dentro. No conforme Warnken, añade que la precariedad y los límites impuestos por la naturaleza a los chilenos, sirven también para entender que sean amantes del orden. Entonces cita a mi compatriota Andrés Bello cuando afirma que en ese país existe una pasión natural por el orden, una especie de mandala que regula la condición del ser chileno y que arrastra hacia la poesía. Bien podría ser esto lo que quiso decir Warnken y yo no entendí del todo, pero ni así deja de inquietarme.