En el devenir de la Venezuela de corta memoria y largos olvidos, de historias inciviles y capítulos de barbarie, de frágil y perecedera institucionalidad, constituye un hecho notable y razón de profundo orgullo, el tricentenario de vida de la Casa de Estudios que fuese fundada como Real y Pontificia Universidad de Caracas, el 22 de diciembre de 1721, nuestra Universidad Central de Venezuela (UCV). “La institución cultural más antigua y fecunda del país, no obstante los tropiezos que ha debido vencer en su agitada evolución histórica”, a decir de su biógrafo, el ilustre académico Ildefonso Leal (*)