Un sabio proverbio popular reza: “De buenas intenciones esta empedrado el camino al infierno”. El evocarlo me hace pensar en muchos de nuestros compatriotas que no terminan de entender lo que Moisés Naím ha escrito con claridad meridiana en su artículo del sábado pasado en el Wall Street Journal: no hay salida a la tragedia venezolana que no pase por comprender y asimilar el rol crucial que juega Cuba en ella. No entender este hecho elemental, aludiendo buenas intenciones de reconciliación entre los venezolanos, nos puede llevar cada vez mas a las profundidades del averno que ya estamos viviendo.