Barinas: no caímos en la trampa y la trampa sale, por Oscar Arnal

Para el régimen fue un error catastrófico repetir las elecciones en Barinas. Perdieron por partida doble. Primero les ganó la oposición con Freddy Superlano, al que  tuvieron que inhabilitar a posteriori, a pesar de que había recibido un indulto del propio Maduro (tamaña contradicción política y jurídica), y luego salió victorioso Sergio Garrido, ampliando la ventaja con 172.497 votos, lo que equivale al 55,36 %, contra 128.583 del régimen, que solo obtuvo el 41,27 %. Sí la primera diferencia había estado en unas decenas de votos, a posteriori se terminó ganando con alrededor de 50 mil sufragios. La derrota para el oficialismo se produce además después de desplegar todo el aparato represivo, los ministerios, los institutos autónomos, las llamadas misiones y grandes misiones. Todo el régimen se mudó a Barinas, cuna y bastión del finado, y en su propio terreno fueron también sepultados. A Sergio Garrido hasta le quitaron a dos semanas del triunfo su programa radial. La estudiada batalla de Santa Inés en Barinas, ahora se repite de manera electoral y marca otro hito histórico. En los primeros comicios votó el 45 % del padrón electoral, mientras en el segundo lo hizo el 55 %, lo que prueba que si votamos y nos unimos arrollamos. El gobierno de facto, debió calcular mal, que ante el desconocimiento del triunfo de Superlano por parte de Maduro y la inhabilitación de otros cuatro candidatos, la oposición no iría a una nueva elección y llamaría a la abstención y a la violencia. Sin embargo, insistir en la vía electoral con la mayor unidad posible acabó con las pretensiones del régimen de quedarse con Barinas a costa de lo que fuera.

Clique aqui para ver articulo original

Author: Pablo Perez