El Banco Central de Estados Unidos (Fed) ha decidido aumentar las tasas de interés a un ritmo más alto del previsto y simultáneamente reducir su portafolio de casi $9 billones de bonos y otros activos financieros, el cual más que se ha duplicado desde comienzos del 2020. Se espera que en marzo, y no en junio, se termine el programa de compra de activos. Estas medidas monetarias contractivas se deben a que la inflación ha superado su meta inicial del 2%, y la tasa de desempleo del 4.2% es muy cercana a la meta del 4%. Es decir, el Fed prioriza el control de la inflación al crecimiento de la economía.