La primera vez que escuché su nombre fue gracias a mi admirada amiga, música destacada, directora coral y orquestal de alcance internacional, colega de la Universidad Simón Bolívar, María Guinand, hace ya varios años. Hildegarda, sin haber sido formada musicalmente, compuso piezas sinfónicas, un drama litúrgico y cantos originales, como afirma en un fragmento autobiográfico: “produje también palabras y músicas de himnos de alabanza a Dios y los santos sin que nadie me lo hubiera enseñado, y los canté, aun no habiendo aprendido a leer la música ni a cantar”.