Se observa la fachada del hospital clínico universitario, en Caracas (Venezuela). El pasado 21 de marzo, el periodista venezolano Darvinson Rojas comenzó su peculiar calvario, al ser detenido junto a sus padres. La acusación, incitar al odio. El delito, difundir cifras de contagiados por COVID-19, un ejemplo más de cómo la pandemia ha incrementado el cerco a la libertad de expresión. EFE/MIGUEL GUTIÉRREZ