Los seres humanos en general somos optimistas, siempre nos da por pensar que con el nuevo año cambian muchas cosas para mejor y esto forma parte de nuestra esencia en la que la fe y la esperanza se renuevan como por arte de magia. Pero, también sabemos que toda acción fue en algún momento un deseo, un pensamiento que la motorizó y la convirtió en una realidad, por lo tanto no hay cambios, no hay modificaciones a los hechos si las acciones sólo quedan en deseos. En nuestra amada Venezuela, al inicio de este nuevo año 2022, la cruenta y espeluznante realidad a la que nos llevaron el mayor traidor de la historia, hoy felizmente difunto y sus desgraciados herederos, sigue dolorosamente intacta o mejor dicho, aunque parezca imposible, empeora cada segundo. Por supuesto que valoro, aporto y apoyo todas las iniciativas que se mueven desde distintos y numerosos frentes para cambiar esa realidad, a lo que me refiero es que las alimañas que usurpan el poder no cambiarán jamás su artimañosa forma de proceder, por el contrario cada momento se asesoran con los peores dictadores, totalitaristas y terroristas gobiernos y personajes del panorama mundial para blindar su hegemonía sobre nuestra gobernabilidad.