Existe un ejercicio teórico en el campo de la reflexión ética que tiene dos preguntas, la primera, si estás cerca de unas vías férreas y observas que un tren está a punto de arroyar a tres personas si continúa su curso o, si accionas una palanca, atropellaría a solo una en una bifurcación del camino ¿Qué harías?. La mayoría de las personas responden que accionarían la palanca dado que prefieren, ante la ausencia de alternativas, la muerte de una a la de tres personas. La cuestión se hace compleja cuando llega la segunda pregunta: ¿y si la persona sola en las vías del tren es un familiar o allegado cercano como, por ejemplo, tu madre?.