Corría el año 2012 cuando publiqué mi libro Gobernar el Siglo 21: ciencia y política para todos. En él, anticipaba que el liderazgo político mantenía una visión desfasada sobre los cambios derivados de la revolución científica tecnológica iniciada a comienzos del Siglo 20. Su impacto afectó las estructuras fundantes de la sociedad, trastocando las nociones tradicionales de Estado, de democracia, de ciudadanía, de participación política y de la vida en general.