Nebuloso el cuadro de realidades que conforman la vida de los venezolanos al despertar este 2022. Incierto en extremo para permitirnos, además de buenos deseos, pronosticar cambios positivos en el nuevo año. Pero, ¿quién podría iluminar nuestros anhelos? ¿el liderazgo –o los liderazgos– que conducen la lucha por democracia y justicia, las naciones que nos apoyan, la providencia, o la ocurrencia de un eventual e imaginario cisne negro…? ¿A qué aferrar la tan recurrida y sobreviviente Esperanza, esa que unas veces convertimos en expectativa y otras hasta en soñada realidad del urgido cambio político? A decir de Antonio Machado, “se hace camino al andar”, mas ¿qué pasos firmes estamos dando hacia algún destino concreto…?