Los venezolanos no estamos respaldando esa agresión de Vladimir Putin contra el pueblo ucraniano, tal como lo viene declarando irresponsablemente el dictador Nicolás Maduro. Mal podríamos los ciudadanos de un país que aspiramos recuperar la libertad conculcada por esa tiranía, que él encabeza y que usurpa los poderes públicos de Venezuela, avalar semejante agresión contra un país libre y soberano que ahora es víctima de una andanada que está provocando una crisis de dimensiones insondables. Esa sumisión ante un sociópata -que en nada repara, al momento que ordena matar a miles de seres humanos de una forma brutal- es ajena a la dignidad y a la naturaleza pacifista y humanista que tradicional e históricamente nos ha distinguido como sociedad en Latinoamérica.