La revolución “socialista y bolivariana” se posó sobre el Tepuy Kusari. El templo sagrado de los pemones ha sido ultrajado por esa legión de estridentes personajes, “hijos de Chávez”, que persuadidos de su dominio absoluto sobre nuestra nación, se sienten autorizados para hacer lo que se les ocurra por sentirse dueños y señores de este país.