El 4 de febrero de 1992 el nombre del entonces teniente coronel Hugo Chávez se hizo familiar para los venezolanos. Al frente de 2.000 soldados lideró un golpe de Estado que fracasó, pero que le sirvió para, siete años más tarde, llegar a la Presidencia de Venezuela con una idea fija en su mente: “cambiarlo todo”. “Lamentablemente, por ahora, los objetivos que nos planteamos no fueron logrados en la ciudad capital”, dijo tras su fracaso un Chávez delgado, cariacontecido y todavía tocado con su boina roja de paracaidista. EFE/ Rayner Peña