De ese encuentro a mediados de los años 90, en Puerto Ordaz, para después vernos semanalmente en las redes sociales, pasaron cerca de 30 años. Fue una cercana tertulia entre tres buenos amigos. Venía Salvador de ofrecer una conferencia a la que no asistió nadie, solo nuestro común amigo, él, un técnico de sonido, y yo. Pero tuve el privilegio de recibir toda la atención de quien me obsequió su libro con un hermoso mensaje. Después la tertulia se disipó entre comentarios sobre el estado de la cultura nacional y sus hacedores. –Mala gente ésta que nos rodea, me dijo Salvador, en referencia a los nuevos gobernantes.