Existe en el mundo periodístico el ideal de la objetividad que exige siempre presentar “ambos lados de la moneda”, dicho ideal presupone que los distintos puntos de vista son legítimos y, si hay discrepancias, es un asunto de perspectiva o intensidad. Pues bien, ese ideal no es fácil de llevar a la práctica o, peor aún, intentar aplicarlo suele conducir a un periodismo conformista o acomodado.