Puede que la opinión pública en general tienda a pensar que la conformación de un gobierno, la designación de sus integrantes y el establecimiento de su dinámica y funcionamiento interno, corresponda únicamente al partido político vencedor de las elecciones, obviamente, el partido político más votado tendrá un rol protagónico pero ciertas contingencias pueden conminarlo a abrirse a ampliar su base de respaldo, entre ellas: 1) ganar una elección con escasa participación de los votantes, 2) no contar con apoyo parlamentario, 3) no gozar de reconocimiento internacional o 4) enfrentar una crisis de extraordinaria complejidad (económica, social, militar, ambiental…).