En democracia el ejercicio efectivo de la política implica a menudo un permanente diálogo, el cual traiga consigo la gran oportunidad de transitar por los procesos de negociación que puedan dar solución a los conflictos. En toda negociación hay al menos dos partes antagónicas o de intereses divergentes, que durante las conversaciones intercambiarán informaciones y opiniones para al final alcanzar un acuerdo. Lo importante es que las partes tengan algo en común que sirva de piedra angular para llevar a cabo todo el proceso con acentuado interés.