Se sabe cuando comienza una guerra, pero nunca cuándo, ni cómo termina. Una sola chispa puede incendiar la pradera. Putin está demostrando que es capaz de todo y que no perderá esta oportunidad sino para ganar terreno. De perder la guerra se arriesga a salir de su propio gobierno. Por lo demás, arriesga su vida, un cohete teledirigido podría hacer lo mismo que con Soleimani.