En la antigüedad griega existió una figura político militar que ostentaba el poder de manera casi absoluta, la del tirano, que los historiadores ubican a medio camino entre las monarquías y los gobiernos de la aristocracia que sustituyeron a los reyes, en este período arcaico la tiranía vendría a ser una etapa intermedia que no terminaba de ser constitucional ni aristocrática, los tiranos arcaicos griegos ejercieron el poder de manera personal y dictatorial, por lo que su presencia en la historia se conoce como la “Edad de los Tiranos” o también edad violenta. Pero fue al final de la República Romana cuando en realidad podemos identificar una “Edad de los Dictadores”, surge cuando la figura del dictador sustituye a la del Cónsul que era un gobernante electo por un senado constituido por ciudadanos romanos a los cuales estaba obligado por ley a rendir cuentas de sus actos administrativos, políticos y militares. Liquidada la república se inicia el período del imperio, que es un tiempo de conquista y expansión de Roma que va a permanecer casi por cinco siglos, en donde los emperadores si bien convivían con un senado, ejercían el poder sin un verdadero contrapeso político, diferenciándose en esto de los dictadores de la etapa anterior republicana, que por ley del senado eran nombrados por un tiempo especifico, renovable si era el caso para resolver una crisis o enfrentar a un enemigo.