El milagro de siempre

El Real Madrid no tiene explicación. Ninguna. Está derrotado, o ese parece, pero siempre vuelve. Se le pone de repente la cara de Champions y resucita. Ese intangible que le sale del corazón y el escudo y le vuelve favorito en las peores circuntancias, ganador de las comparaciones que le dejaban malparado cinco minutos antes, gobernador indiscutible de este torneo. ¿Por qué? No hay lógica detrás, ni ciencia. Pero lo hace demasiadas veces, casi todas las veces. El mayor misterio del fútbol. El Real Madrid.

Parecía que el espíritu blanco se rendía por una vez a la cruda realidad, que no había energía ni agresividad que mantuviera de pie su camiseta. Asumía para sí la cara de susto que tantas veces advierte en el rival y se encogía ante la abrumadora exhibición de Mbappé, que estaba siendo escandalosa. Ni el tobillo castigado, ni el pedigrí del enemigo, ni la compañía de tanto ilustre en su propio bando. Todo el fútbol quedaba reducido a la nada al lado de la explosividad abusiva de ese francés de 23 años que corre y se para, que amaga y encara, que se divierte y remata. Si hay pradera libre, la conquista al galope; y si no hay espacios por delante, se los crea con imaginación y engaños. Su repertorio era delicioso e inagotable. También sus goles, el que subió al marcador y los que le anularon, sobre todo el segundo: una bicicleta para dejar pasar el balón y tumbar a Courtois. La jugada más bonita del mundo.

Y entonces el Madrid encontró en Donnarumma un aliado y se levantó súbitamente. Y entonces volvió la leyenda del Bernabéu en la Copa de Europa, los ‘noventa minuti son molto longo’ y todas esas cosas que no se pueden creer, pero suceden todos los años. Y entonces el PSG se asustó, Modric y Benzema se agrandaron, el estadio se excitó y el Madrid se metió en cuartos. Ni cuando Mbappé se corona como el mejor del mundo, este equipo se muere.

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Author: Pablo Perez