Las negociaciones directas de los funcionarios estadounidenses con Nicolás Maduro han sorprendido a todos los sectores del oficialismo y, sobre todo de la oposición, porque – el mundo entero se ha dado cuenta – que no hay un solo gobierno ni una sola oposición. En el oficialismo, prevalece la cautela y el cuidado de no caer en desgracia, con el esfuerzo de que no se note el bulto de las diferencias, ya que es el erario público lo único que une a los herederos del chavismo, incluyendo a aquellos que alguna vez metieron la mano y hoy se hacen los desentendido. Simple: están resignados a lo que diga el mandamás.