«Futbolista con falda: nunca dejes de atacar»

El punto de partida no invitaba precisamente al optimismo: «Si hubiese un deporte que la mujer no debiera practicar es, justamente, el fútbol», consignaba en diciembre de 1931 ‘Lo Sport Fascista’, una de las terminales mediáticas alimentadas por ‘Il Duce’ para preservar la ortodoxia del régimen vigente en Italia desde 1922.

Tres años después, Mussolini dedicó la organización del Mundial en el país a vender al mundo las presuntas bondades, logros e ideales de su visión política totalitaria, con la inclusión de sobornos arbitrales y toda clase de tretas antideportivas que resolvieron el campeonato a favor de la ‘Squadra Azzurra’, capitaneada entonces por un futbolista, milanés, de talento inconmensurable: Giuseppe Meazza (1910-1979).

Una costurera
Ni el respaldo previo del jugador más brillante del… Ver Más

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Author: Pablo Perez