Héctor Faúndez Ledesma: Un país lejano, del que sabemos poco

En lo que fueron los prolegómenos de la Segunda Guerra Mundial, Europa vio la anexión de Austria casi como algo natural, o como si se tratara de la plena reunificación de la nación alemana, sin que hubiera ninguna reacción de condena a ese hecho. Posteriormente, cuando Hitler invadió Checoslovaquia, el Primer Ministro inglés, Neville Chamberlain, buscando excusas para no intervenir en el conflicto, decía que Checoslovaquia era un país lejano, del que sabíamos poco. Con ello, se quería manifestar dudas sobre la pertinencia de que una nación mandara a sus hijos a morir en tierras lejanas, para defender la integridad territorial de otro país. Por supuesto, estaba, también, el deseo ingenuo de ceder, para evitar que el conflicto escalara a uno de mayor envergadura. Pero lo cierto es que, envalentonado y confiado en que podía salirse con la suya, el Putin de esa época incrementó la apuesta, reclamando -cada vez más- nuevos territorios y nuevas concesiones del resto de Europa. Esa situación parece calcada de lo que hoy está sucediendo con la invasión rusa en Ucrania.

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Author: Pablo Perez