Siguiendo con nuestro análisis de la artículo anterior acerca del totalitarismo y las elecciones como salida, afirmamos que: la conciencia que tenemos acerca de esa realidad política nos impide un optimismos iluso que no solo nos lleve a la larga fila de los desilusionados, sino que nos impone el escepticismo racional que desde hace mucho tiempo expresamos contra las “elecciones” convocadas por el régimen e inclusive antagonizar contra quienes defienden la necesidad de acudir a ellas y a cuanto adefesio de dialogo inventan los mismos, que honrando su adscripción totalitaria, han expresado con absoluta claridad su voluntad de permanecer y perpetuarse en el poder. Fue esa la razón por la que indiqué, en dos artículos anteriores, el porqué no podemos ilusionarnos con lo sucedido Barinas.