El odio es tremendo contra Putin. Se ha cebado contra un país del que no esperaba tan heroica resistencia. Levanta sus ojivas nucleares como un chantaje contra el resto del mundo. A la vieja usanza invade y destroza todo lo que encuentra por el medio, incluyendo a la población civil. Y, a pesar de la censura y de la represión, en la propia Rusia protestan al Putin de tan inaudito atrevimiento.