Observamos el zigzagueo del ecosistema criminal intentando mutar con la aquiescencia de la “opolaboración”, no faltaba más, a ciertas formas convencionales de actuación que mantienen en el fondo su sesgo criminal. Se trata de una mera fachada barnizada con ligeros toques de simulación de democracia, como resultan la devolución del Sambil y la mentada reinstitucionalización de la justicia.