Aunque han pasado ocho años y “todo es muy lento, vamos a conseguir”, que haya justicia por la muerte de la joven venezolana Geraldin Moreno por disparos de la Guardia Nacional Bolivariana, asegura su madre, Rosa Orozco. La madre de la joven, que tenía entonces 23 años, recuerda a Efe cómo el 19 de febrero de 2014 estaba a la puerta de su casa en Naguanagua con un silbato y una bandera en las protestas que hubo aquel año contra el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro.- EFE/Kiko Huesca