Las tropas rusas siguen estancadas en su avance en Ucrania. El Ejército invasor sigue intensificando los bombardeos en las ciudades sitiadas, sobre todo en la portuaria Mariúpol, agravándose su estado ruinoso. Además, las tropas chechenas se encuentran en la ciudad, que buscan conquistarla prácticamente calle por calle.
Por otro lado, Rusia sigue recurriendo, aunque a cuenta gotas, al uso de misiles hipersónicos. Este lunes, una base militar en la zona de Yitomir fue atacada con este armamento. Este objetivo se encuentra a escasos centenares de kilómetros de la frontera occidental del país, en el límite con el territorio OTAN.
El presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, continúa durante la jornada de hoy su ronda de comparecencias ante los parlamentos de los países europeos. Hoy le toca el turno a Italia y mañana a Francia. Allí esta comparecencia a generado cierta controversia, ya Le Pen y Mélenchon, afines a Putin, han tratado de boicotear este discurso.
Por otra parte, Zelenski ha vuelto a pedir reunirse con Putin para negociar el fin de la guerra y se ha mostrado dispuesto a hablar de los «territorios ocupados» de Crimea y del Donbas.
Además, Biden ha acusado a Putin de estar planteándose el uso de armamento químico y biológico en Ucrania. Según el presidente de Estados Unidos, las acusaciones del Kremlin hacia Ucrania sobre el uso de este tipo de armamento es la excusa que buscan para utilizarlos contra la población ucraniana. Además, fuentes del Pentágono han advertido de un recrudecimiento del conflicto por parte de Rusia, «casi a la desesperada», ante la falta de avance en el curso de la guerra.
Sin embargo, Washington podría perder aliados por otras latitudes. Tanto Israel como el mundo árabe desconfían de Biden y dan la espalda a Ucrania. El papel de potencia dominante en Oriente Mdio que Rusia está asumiendo, y la disminución de la presencia estadounidense —sobre todo, tras la salida de Afganistán—, están provocando que estos países actúen con mucha más cautela.