Una crisis significa también oportunidad. Lo que está pasando con el Consejo de Seguridad de la ONU, donde Rusia veta el cese de la guerra llama a una urgente rectificación. Es inaceptable que uno de los países que tiene el privilegio del veto, sea el que invada a otro, cometa crímenes de guerra y de lesa humanidad. Y que las Naciones Unidas no puedan actuar para el fin al que han sido creadas, violando Putin impunemente su carta de constitución.