Lo bueno de estar en el fondo del pozo es que, en adelante, solo cabe mejorar, dice una de las bienaventuranzas de Serrat. La idea parece simple, ¿pero cuál es el fondo?, ¿existe acaso? Basta pararse sobre él para saber que se puede seguir cuesta abajo. Pienso en esto después de leer a Paul Krugman cuando afirma que la economía norteamericana pos pandemia va mejor de lo estimado, pese al ligero repunte inflacionario de fin de año: «es verdad que la inflación ha mermado el poder adquisitivo, pero nuevos cálculos indican que los ingresos de la mayoría han aumentado». Aun así, los estadounidenses lloran a la pregunta sobre sus finanzas. Aborrecen la suba de precios. ¿Qué dirán los venezolanos de la “revolucionaria” inflación acumulada sobre 5 millones %? ¿Cuál es el fondo en ambos casos?