Vladimir Putin lleva 23 años en el poder en Rusia. Pasó progresivamente de un poder “blando” a uno cada vez más autocrático y dictatorial. 23 años en el poder es demasiado tiempo para aceptar dejarlo y cada vez se aferra más a él. El poder enferma y mientras más tiempo, más se aferran a él y ya entramos en el campo de la psiquiatría. Putin, en 1999, era primer ministro de Boris Yeltsin cuando este lo designa presidente en el 2000. Ya estaba en curso el conflicto de Chechenia, que dura casi una década, hasta que Putin lo controla a sangre y fuego, y esto no es una metáfora: destruyó a “bombazos” la capital, Grozny.